La verdad sobre el Viejo Pascuero

Wanted: Santa Clausphoto © 2008 Kevin Dooley | more info (via: Wylio)

Por El Padre de la Criatura

Se acerca la navidad y comienza una invasión mediática en la cual la estrella es el Viejo Pascuero. No tengo nada en contra de que este señor de barba blanca adorne la festividad, pero nunca he sido partidario de mentirles a los niños haciéndoles creer que de verdad existe, que vive en el Polo Norte, que tiene un ejercito de duendes haciendo juguetes y que además sabe cuando se portan mal. Me gusta el mito y la historia que lo rodea, pero creo que se puede disfrutar igual aunque uno sepa que no es cierta. Además, uno se esfuerza enseñandoles el valor de decir siempre la verdad, para luego mostrarse como mentiroso.

Hace años, cuando le conté a mi mujer lo que pensaba, me miró horrorizada y furiosa. Aseguraría que en ese momento pensó que yo era un desalmado. Desde aquí aprovecho de confirmarle que sí tengo alma, pero que la idea de ese día en que tengamos que decirle “Pepito, el Viejo Pascuero no existe, pero queríamos que fueras feliz”, me atormenta, porque imagino que a Pepito se le va a romper el corazón. Bueno, ella le tendrá que decir la verdad, ya que fue su idea esto de hacerle creer lo del Viejo ¿Quién será el desalmado en ese momento? Ah?! (Broma, lo enfrentaremos juntos).

En lo que sí le encontré razón a mi mujer, es en que si no le hacíamos creer en el Viejo Pascuero, Pepito podría transformarse en un niño impopular. Incapaz de mantener un secreto tan importante, le diría a sus amigos y compañeros que el Viejo no existe. Eso haría que los niños le preguntaran a sus padres si lo que dice Pepito es cierto y quizás más de alguno, tratando de mantener la magia navideña o evitando revelar la cruel verdad, tildaría a mi hijo de mentiroso. Pobre Pepito.

Yo creía en el Viejo Pascuero y lo hice hasta grande. Recuerdo que le escribía cartas, me portaba bien, Le dejaba los zapatos en la ventana y me iba a acostar temprano para que llegara luego el momento de abrir los regalos. Pero el día en que descubrí la verdad, también lo recuerdo claramente.

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