Qué difícil es no comparar a los niños

por Irene

Una de las primeras cosas que a uno le dicen cuando tiene un segundo hijo que es que no hay que compararlo con el mayor, pero aunque uno racionalmente entiende el concepto, en la práctica es complicado aplicarlo.

Por supuesto que evitar compararlos con frases terribles del tipo tu hermano ya se comió la comida y tú no, no es tan difícil, porque son bastante evidentes y al menos a mi no me ha costado tanto. De hecho creo que nunca lo he hecho, el punto es no compararlos al pensar en ellos, por ejemplo en la edad en la que caminaron, qué tan buenos para llorar son o qué tan sociables, etc. Aun cuando no verbalicemos ninguna de estas comparaciones.

Yo creo que hacer esto es bastante entendible, porque cuando uno tenía un solo hijo no había ninguna experiencia previa, por lo que todo lo que él hiciera nos parecía “normal” – igual es típico andar preguntando a los amig@s si sus hijos en edades similares ya hicieron esto o lo otro, a modo de referencia- pero cuando tienes al segundo toda tu escala de lo que “debería” ser empieza a modificarse por esta nueva personita que normalmente no hace nada igual al primero. Por lo mismo intento no estresarme con el asunto. Es maravilloso que sean diferentes, pero no por eso deja de llamarme la atención.

Link foto: acornchief

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