Mamá primeriza: me volví un poco loca

por Cux, ilustración Frannerd para DienteLeche

Nadie dijo que ser mamá por primera vez era fácil, pero creo que hay un abismo entre lo que nos cuentan y la realidad. Cuando nació mi primer hijo, yo como que enloquecí. Seguí al pie de la letra cada una de las cosas que me dijo el doctor: “Tu guagua debe tomar pechuga cada 3 horas”. Y lo que hice fue darle cada 3 horas. O sea, le daba a las 8:23 y luego a las 11:23, después a las 14:23, etc. Anoté en un cuaderno cada hora de cada día, durante unos seis meses.

“Tu guagua debe tomar 10 minutos por lado”: Y lo que hice fue darle 10 minutos por lado. Tenía un cronómetro, y si él quería seguir tomando, seguiría tomando aire, porque mi pechuga ya no estaba.

La temperatura del agua de la tina debía ser la precisa (medida con termómetro). “Tu hijo debe comer 200 cc de papilla”, y yo la pesaba y le daba exactamente eso.

No había tregua, no podía ser más ni menos de lo indicado por “alguien” que se supone sabía todo lo que yo no sabía. Ahora me doy cuenta que fue un poco sicópata de mi parte, y no sé por qué nadie me dijo que lo que estaba haciendo era una locura…. ahora mis amigas se ríen (y yo también), cómo tan loca!!!!

Creo que se me fue pasando de a poco, y aunque sigo siendo bien matea con todo, tengo un mundo de flexibilidad, y mis nuevas guaguas han vivido en el limbo con respecto a la primera.

Consecuencias? nada grave, mi hijo es ultra normal, bien portado y feliz! Les pasó algo así?

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