Llegar con la guagua a la casa

por Irene

A veces tengo la sensación de que el real nacimiento de los niños es cuando llegan a la casa con sus papás y que el pasó por la clínica es una especie transición entre la guata y el exterior… o no? Al menos eso fue lo que yo sentí.

Fue en mi casa, sola con mi marido, frente a este tan pequeño ser e intentado descifrar sus miles de interrogantes que dijimos guau! qué heavy lo que se viene! Al parecer es cuando uno por fin ya no está rodeada de médicos, matronas, enfermeras, ni visitas que se puede comenzar a dimensionar el futuro.

Me pasó que viví una mezcla de sensaciones. Por un lado me sentía por fin en paz y podía estar mirando por horas a mi guagua sin que llegara nadie a interrumpir, pero por otro me angustiaban mil incertidumbres! Que si tenía hambre o frío, que si había mucha luz o muy poca, o si estaba cómoda o había corrientes de aire o si la estaba tomando como corresponde en brazos y sujetando bien su cabeza, que si estaba tomando bien leche o no, que si iría a engordar bien, etc, etc, etc. Claro, uno misma se va calmando de a poco, sobre todo cuando ve a la guagua tranquila, y cuando comienza a sentir que el instinto empieza a operar.

Los primeros días sentía que mi vida giraba en torno mi guagua y si no estaba mudándola, amamantándola o paseándola, me sentaba al lado de su cuna a mirarla dormir y esperando que despertara para hacer todo de nuevo. Varias veces se me olvidó lavarme los dientes, tomar desayuno o incluso almorzar por estar concentrada en ella y estoy segura que esto no es algo me haya pasado sólo a mí, cierto?

Link foto: gordonflood.com

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