Los pro y los contra de las amapolas

por magdalena

Cuando comencé la lactacia de mi primera hija la matrona me dijo que era indispensable comprar unas amapolas, porque me ayudarías mucho a descongestionar las pechugas y a proteger los pezones. Así que muy obedientemente fui y las compré.

Para quienes todavía no lo saben – al menos yo antes de que naciera mi hija no las cachaba para nada – son una especie de conchas plásticas con una parte de silicona que queda hacia la pechuga y una de plástico duro que queda en contacto con el sostén y que tiene unos hoyitos por donde dejan entrar el aire.

Aunque creo que me ayudaron bastante a descongestionar, eran muy incómodas. Yo ya estaba muy pechugona – como pasa con casi todas al comienzo de la lactacia – y con las amapolas los sostenes casi no me cabían, además cada vez que me agachaba se me olvidaba que las tenía puestas y se me salía toda la leche por los hoyitos, así que tenía que cambiarme de ropa varias veces al día, pero seguí usándolas religiosamente unos dos meses.

Con mi segunda guagua las cosas fueron totalmente diferentes. Cuando mi hija tenía dos semanas conocí a una pediatra seca, que realmente me enseñó a amamantar – y eso que antes lo había hecho por 10 meses – y me dijo que las amapolas no eran tan buenas, porque generaban un ambiente húmedo permanente lo que favorecía los hongos y al poner el pezón contra el agujero de silicona más ayudaba a deformarlo que a formarlo. Me sugirió usarlas en los momentos en que me sintiera más congestionada, pero en ningún caso en forma permanente. También me dijo que lo mejor para los pezones irritados era el aire y el sol, así que cuando pudiera me pusiera en topless un ratito a tomar sol, por supuesto no en las peores horas.

Definitivamente me quedé con los consejos de la segunda pediatra, quien me explicó que si uno amamanta correctamente no debería doler para nada el pezón, porque lo que la guagua agarra es la pechuga, y aunque yo al principio no le creía mucho pude comprobar que era verdad!

Sé que para muchas mujeres las amapolas han sido de una gran ayuda, pero por lo menos en mi caso quedaron totalmente relegadas.

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