Embarazo: los intensos primeros tres meses de síntomas

por Cux

La naturaleza es sabia, ese dicho lo empecé a escuchar con gran frececuencia el día que me embaracé por primera vez, y la verdad, no he dejado de escucharlo. Por lo demás he podido corrobar empíricamente que es ultra verdad. Los desagradables síntomas del embarazo uno los olvida fácilmente, igual que los fuertes dolores del parto.

Como síntomas del embarazo lo que más tengo en mente es el sueño. En mi caso -como lo es en la mayoría de las veces- los tres primeros meses fueron los más severos. Esos meses cuando aún no es tan oficial que estás embarazada, cuando la gente en la calle no cacha, cuando tenemos una guata baja, chica y apestosa que no es, pero es. Siempre he sido buena para dormir, pero esos meses, pensé que no lo resistía, la mayoría de mis amigas -todas sin guaguas- no me podían creer que yo no podía salir después de las 9 de la noche porque de verdad me podía quedar dormida en cualquier lado. Y mientras escribo esto, me doy cuenta que luego de tres hijos, las fuertes ganas de dormir, han vuelto.

El hambre también me atacó fuerte, aunque ese maldito síntoma me duró los nueve meses y hasta que dejé de dar leche. Durante mis embarazos me cuidé mucho, en ambos casos había riesgo de sufrir diabetes gestacional, para lo cual hice una dieta mega estricta y me tenía que pinchar el dedo y hacer el accucheck -un test que controla la glucosa en tu sangre- cada tres días, entonces no podía comer mucho aunque lo quisiera sin poder satisfacer mi famoso síntoma.

Lo último que me marcó como experiencia de síntoma en esos tres meses, fue la sensibilidad. Anduve llorona por todo, cada cosa que miraba me llamaba la atención, y lograba emocionarme. Todo se agudiza tanto! Cada cosa que pasa, tiene en ese minuto la mayor importancia de la vida. Estos son los síntomas muy mínimos que tuve en mi embarazo único, en mi segundo embarazo -múltiple- cambiaron, se agudizaron y me fueron muy extraños, aunque ninguno se tangibilizó antes de los 4 meses.

Los síntomas son cosas tan anexas a nosotras, por lo menos en mi caso, nunca sufro de dolores, ni tomo remedios, pero estos signos me hacían comprobar q algo había ahí, que en verdad crecía una guagua. Son los niños, son nuestros hijos que nos cambian la vida hasta en estas mínimas cosas.

Link foto: Natalia Lobato

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