Encontrar la mamadera que “nos reemplace”

por magdalena

Cuando nació mi hija mayor, a las pocas horas del parto tuvieron que llevarla a la incubadora porque tenía dificultad al regular la temperatura y su glucosa estaba baja. Entonces casi al mismo tiempo que yo le di pecho, comenzó a tomar un relleno tipo suero en mamadera para que la ayudara a estabilizarse. Por suerte todo salió bien, nos pudimos ir juntas a la casa y como herencia de esos días aprendió a usar la mamadera al tiro.

Así en las primeras salidas sin ella, yo me sacaba leche y nunca hubo un problema. Ella no hacía distinción entre tomar pecho o mamadera, todo le gustaba. Lo que fue realmente un relajo, especialmente en los días en que volví a trabajar y supongo que esto también influyó positivamente en poder extender la lactancia durante 10 meses.

Pero con mi hija menor las cosas fueron diferentes y me vi haciendo eso que había mirado tantas veces con ojos de incomprensión: compré unos 7 tipos diferentes de mamaderas buscando una que aceptara. Probé las Mam, las Tommee Tippee, las Avent, las Playtex y varias más que ya ni recuerdo.

Durante meses no pude salir dejándole leche porque no había caso que aceptara un chupete. Una vez incluso fui a un matrimonio y volví cada tres horas a la casa y luego de vuelta a la fiesta para poder amamantarla. Así llegó a tener 5 después 6 y luego 7 meses y nada. Yo tenía que volver a trabajar y estaba bastante desesperada, hasta que finalmente lo logramos, pero tuvimos que ser drásticos. Lo conversamos con la pediatra y decidimos que hasta ahí no más había llegado la lactancia, porque mientras mis pechugas existieran como opción mi hija no tomaría en mamadera.

Al principio me dio una pena terrible, porque mi plan era llegar hasta el año con lactancia materna, pero mi agotamiento era tan grande que finalmente era una cosa de salud mental, y tal como dijo la pediatra, a los dos o tres días sin pecho, ella ya aceptó la mamadera sin problemas. Claro, en un comienzo era mi marido u otra persona quien se la daba, porque conmigo no había caso.

Hoy miro esa colección de mamaderas de la despensa y pienso en lo heavy que fueron esos días. Yo jamás pensé que esto pudiera ser difícil y realmente encontraba que quienes probaban y probaban mamaderas eran unas exageradas. Hasta que me tocó a mí vivirlo.

Link foto: estrelas e limóns

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>