Error común: preguntarle todo a los niños

por magdalena, ilustración Frannerd para DienteLeche

Me pasó sobre todo durante los primeros dos años de mi hija mayor. Le preguntaba todo! Quieres comer? Te quieres bañar? Pera o manzana? Tienes sueño? Zapatos o zapatillas? Hasta que de pronto me di cuenta de que estaba haciendo un poco el loco al dejarle a una niña de uno o dos años tantas decisiones. Claro, eran decisiones súper simples, pero decisiones al fin y al cabo.

Me puse a pensar que era lógico que fuera muy raro para mí de un día para otro comenzar a determinar cosas para otra persona sin siquiera preguntar su opinión, pero también me di cuenta de que al decidir por ella le daba seguridad. Así que me propuse no hacerlo más, o evitarlo lo más posible, y me resultó bastante bien.

Con el tiempo por supuesto que comencé a pedir más su opinión, sobre todo en cosas simples como qué prefiere de postre o qué quiere ponerse ese día, pero hay algunas preguntas que eliminé definitivamente y son las que tienen que ver con cosas que simplemente hay que hacer, como dormir, comer, lavarse, etc.

Me ha tocado ver harto en otros papás y mamás, así que al parecer es súper normal. Incluso algunas veces cuando se los hago notar me dicen que no se habían dado cuenta.

Creo que lograr tener un equilibrio en este tema es bien importante – al menos para mí lo es- porque no pretendo ser una madre dictadora con la que se hace solo lo que ella dice, pero también me interesa entregarles un mundo de seguridad a mis hijos. Además, para que estamos con cosas, que mientras menos preguntas se hacen es más fácil mantener el orden y las rutinas.

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