Soy fan de la sala cuna.

salacuna.jpgpor Juana Rosa

El último año nuevo no celebré. Cené con mi familia y luego me fui a acostar sin esperar las 12.00. Estaba deprimida. El 1 de enero implicaba el comienzo de mi última semana de postnatal y con ello el miedo, la incertidumbre, la pena y un poco de angustia.

El 8 de enero partí temprano con mi enano y mi marido a la sala cuna. Estaba mentalizada para llorar y sufrir, pero algo pasó que no fue así. Llegamos y mi hijo se fue de una con la tía, sin drama. Con mi marido nos quedamos como 10 minutos mirándolo desde la puerta, y vimos como se le acercaron algunos gateadores y como él miraba todo con atención y algo de entusiasmo. De pronto mi pena se convirtió en orgullo. Me sentí feliz de ver a mi guatón como un enano independiente y sociable, y desde entonces soy fan de la sala cuna.

Tengo la suerte de trabajar en una empresa que cuenta con una sala cuna para todas las madres que ahí trabajamos (a cinco minutos caminando de mi oficina). Hace rato que habíamos decidido con mi marido dejarlo ahí cuando yo volviera a trabajar, porque preferimos que compartiera con más niños en vez de estar todo el día en la casa con una niñera, y porque todas mis colegas que habían tenido a sus hijos ahí me la habían recomendado como excelente.

Ya lleva dos meses (en febrero estuvimos de vacaciones), y si bien ya perdí la batalla contra los mocos y estuvo dos días con conjuntivitis, estoy feliz con mi decisión. En estas semanas el guatón aprendió a gatear perfecto y a pararse apoyándose en lo que pille (tiene 8 meses recién cumplidos) y de apoco está aprendiendo a hacer el gesto de “chao”. Sé que hay mamás que le tienen miedo a las salas cuna por las enfermedades, y porque los niños no están con atención exclusiva como sería una niñera, pero al menos a mi me ha funcionado perfecto.

3 COMMENTS

  1. La experiencia sala cuna o jardín es tan variada como niños hay en el mundo. Mi hija fue pasados los dos años, y nunca lloró, de hecho veía el jardin cuando nos acercabamos y se ponia tan feliz!!!… se enfermó, obvio. Pero fuimos afortunadas, de que el lugar fuera perfecto para mi mocosa shica, que los compañeros tb, que las tias sean encantadoras, y todo eso me dejan muy tranquila. Es harto caro, pero vale cada peso, porque mi hija aprende y es feliz…

  2. Yo tb soy fan de la sala cuna. Mi hija fue desde los 6 meses hasta q cumplió los 2 años y pasó a medio menor. Parece q al estar con tantos niños se hacen inmunes a tanto bicho porq mi hija se enferma mucho menos que los niños q están en la casa, de hecho sólo ha tenido resfríos comunes y nunca hemos ido a la urgencia. Conozco ya a varias mamás y les pasa lo mismo, sus niños tp se enferman mucho.
    Con respecto al aprendizaje, aprenden demasiado, son súper pillos, cantan, bailan, siguen insctrucciones básicas y están con otros niños. Para mi tb es mucho mejor opción que quedarse en la casa.

  3. Yo también soy fan. Mi hijo va desde los seis meses, y aunque al principio lo metpi a una sala cuna maoma, ahora está en una muy buena, y se queda feliz. Bueno, él ya pasó a medio menor, y en las mañanas me dice “quero ver a tía” mientras lo visto. Lo dejo y entra corriendo, lo tengo que atajar para que me dé mi besito de chao. Me hace sentir feliz y tranquila.

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