La enfermedad de los hijos

La enfermedad de los hijos

por Eleonora

Hay lugares donde uno nunca quiere estar. Escenas que uno nunca quiere ver. Caminar por el pasillo de la Unidad de Paciente Crítico Pediátrico, mirando hacia dentro de las piezas con paredes de vidrio, es una de esas situaciones. Una madre con ojos hinchados, besando la mano de su hijo enfermo. Un padre lavando los dientes de un niño que tiene demasiada fiebre para hacerlo solo. Un bebé pequeño con una máscara muy grande, que lo ayuda a respirar. Escenas que rompen el corazón y que, sin embargo, de alguna forma te hacen sentir fuerte y capaz de soportar el propio padecer.

Mi hijo ha estado hospitalizado dos veces a su corta, cortísima, edad. Las dos veces he tenido que escucharlo llorar cuando pinchan su venita, más delgada que un pelo. He tenido que escucharlo llorar y no he podido tomarlo en brazos. He tenido que dejar su cuidado en manos de enfermeras y en manos de un poder superior que a veces se siente injusto. Y también he llorado yo. He llorado de preocupación esperando resultados. He llorado de pena cuando volvían no tan buenos.

Tener un hijo enfermo es terrible.

Y no sólo cuando la enfermedad es grande, como en estos casos. Es terrible siempre. Cuando tu hijo tiene esa tos incontrolable que llega a doler la guata cuando lo escuchas, o cuando tiene fiebre y sus cachetitos se ponen rojos y sus ojitos vidriosos. Y luego están los accidentes. Cuando se caen y sangran. Cuando se pegan en la cabeza y uno aguanta la respiración hasta saber que no es grave. Hasta el más mínimo rasmillón te causa estragos en el alma.

Una vez hablando con la Paty Leiva nos preguntábamos por qué uno hacía esto, por qué (ya existiendo la familia y los amigos, tanta gente imprescindible en la vida) uno elegía traer al mundo a alguien por el cual preocuparse tanto. Por qué agregar gente a la lista de “gente a la cual si le pasa algo me muero”.  Y bueno, por amor, sería la respuesta. El amor es lo que nos hace estar ahí cuando la venita está siendo pinchada, cuando la fiebre corre alta, cuando sólo podemos besar sus manitos y lavar sus dientes. El amor es la explicación, la cura y la energía.

Amar tanto es terrible.

Mientras caminaba por ese pasillo mirando tanta escena desgarradora, sí, tuve pena, sí, tuve miedo. Pero sentí que estaba presenciando el amor más puro y poderoso. Y que aunque es terrible ser tan vulnerable y ponernos al filo de tanto dolor, sigue valiendo la pena. Siempre vale la pena. A pesar de las lágrimas, los pinchazos y el miedo inmenso ante la enfermedad que amenaza.

9 COMMENTS

  1. eleonora !!! No que será pero siempre que estoy pasando por algo tu sales con un artículo q me pega en los cachos!!… Justo ahora estoy pasando por l primera enfermedd de mi guagua… (Sin pensar q su prematurez lo fue… ) y ha sido terrible esa tos.. Estornudo .. En fin todo eso q deseas q te pase a ti… Deseas poder pasarle una aspiradora con tu boca y comerte todos los virus o bacterias … Se que vendrán muchas enfermedades más a lo largo de su vida… Pero esta primera vez ha sido terrible y eso
    Q ha sido un virus respiratorio hasta el momento no tan grave … Cariños y animo a todas las mamas q tienen a sus bebés con algún bicho molestando !!!

  2. Ay! Q dolor solo leerte. Agradezco a lo mas profundo de la vida, tener la inmensa suerte de vivir con 3 hijos muy sanos, pero q sí se sacan la cresta día por medio y sí sufro de la forma mas brutal, pensando en los puntos, en su dolor en mi pánico a no poder contenerlos lo suficiente.
    Todo mi amor a todas las mamas y papas q viven en el dolor x el dolor de sus adorados hijos. Sé que debe ser lo mas indeseado de la vida.
    La felicidad de tenerlos -y de haberlos tenido- recompensa todo ese dolor, siempre. <3
    Eso me han enseñado, gracias

  3. Nada anda bien cuando un hijo se enferma, es verdad! Desde un resfriado a algo más grave. Toca una fibra de nuestro ser no podemos controlar. Mi guaguita de 4 días estuvo internada, yo lloraba mientras le daba papa y las enfermeras me decían “mamita, tranquila que ella va a estar bien”, y yo lo único que quería era traerla a la casa, a su casa. Mucha fuerza Eleonora. Qué ese amor te mantenga de pie!

  4. yo soy ultra relajada con todo, con las enfermedades tambien, mis hijas son bien sanas entonces nunca han llegado a complicarse demasiado o necesitar hospitalizarse… han pasado por lo tipico, bronquitis, rotavirus, amigdalitis, pestes, una hasta tuvo una neumonitis pero super bien llevada y yo me las tomo con harta calma, no he llegado a angustiarme o sufrir, por que son todas enfermades con buen pronostico, sin embargo no consigo imaginar el miedo que se debe sentir cuandolos diagnosticos son mas complicados y los pronosticos mas inciertos.

  5. He seguido tu Instagram -y tu historia- desde un poquito antes de que naciera Félix.
    Admiro el coraje, la energía, el amor y los huevos que tienes tú y tu familia. Muchos besos, abrazos, y mis más sinceros deseos de salud a ese bebé hermoso que se está fortaleciendo de a poquito, y también a ti y a tu preciosa familia.

    Pd: admito que lloré leyendo este post 🙂

  6. Ay es tan terrible!!! tuve hace un par de meses atrás a mi Pedro en la unidad de pacientes críticos pediátricos. Jamás pensé que viviría algo así…. es tan desgarrador, la pena que una siente como madre, el no poder hacer nada para calmar su dolor, el sentir que cada momento puede ser el último… es indescriptible la angustia que se siente, que sentí….. que no quiero recordar Julio…. fue el mes más negro de mi vida y la de mi pequeño Pedro. Dos veces en la clínica no fue fácil de aguantar… pero los niños son fuertes, más fuertes de lo que uno imagina… después de un Sincicial que derivó en una neumonía y 10 días de sufrimiento con nariceras, oxígeno, antibióticos y kinesiólogos a los dos días del alta le dio meningitis bacterial…monitores por doquier, médicos que decían que lo inducirían a un coma para evitar posibles daños, todos los exámenes de la vida, un tratamiento con antibióticos que desgastaban sus pequeñas y frágiles venas. Pedro tenía un año y tres meses recién cumplidos… aún tomaba pecho y era un niño como cualquiera de su edad, feliz, curioso y con toda la vida por delante… tuve la suerte de estar día y noche con él, abrazarlo y consolarlo cuando su cuerpo pedía un respiro de tanta aguja, cables, enfermeras y médicos dando vueltas… y al final mi gordo pudo contra todo eso… un milagro es lo que pasó ..no hay otra explicación!! y ahora con los ojos llorosos al recordar tanto calvario, pero con el corazón llenito de alegría y agradecimiento a dios y a cada persona que rezó, o mandó su energía para que mi razón de vida saliera de esa pesadilla. El verlo caminar, reir, feliz, sano y sin ninguna secuela es lo mejor y el regalo más grande que puedo tener.. Amar tanto es terrible, pero el no hacerlo es peor!
    Ahora cada vez que vuelvo a control con Pedro se me apreta el corazón y Pedro aún no supera su trauma… es cosa de tiempo, pero ahí estoy yo para contener su pena y susurrarle al oído que ya pasó y que tiene toda una vida por delante para disfrutar y ser feliz!

    te sigo por instagran y leo tus post cada vez que puedo… te mando mi energía de madre y toda la buena vibra para Felix (gran nombre!) y tu familia sigan siendo felices 🙂

  7. Me hicieron emocionarme… realmente uno nunca se imagina que te puede tocar. A los 8 meses hospitalizamos a nuestra hija de pielonefritis… fue un episodio terrible en mi vida… creo que nunca había sufrido tanto. Además con la culpa de haber mirado en menos la fiebre que tenía… pensé que era un virus que pasaría. Todo salió bien y me la dieron de alta a los 2 días, pero fue un balde de agua fría… un golpe de realidad… sentir el alma en un hilo.
    Un abrazo a todas las mamas que pasan por enfermedades crónicas.. al menos para mi fue dos días, admiro a las mujeres fuertes que sacan adelante a sus hijos con problemas mayores.

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