Eres mi hijo, no una prolongación de mi persona

pianitoBN
por Andrea

Transmitir nuestras frustraciones a los hijos es uno de los más comunes errores que podemos cometer como padres y madres, es muy fácil caer en el “yo siempre quise bailar ballet” para presionar (sin mala intención por supuesto) a una hija para que realice ese sueño incompleto, o papás abogados que sufren si su hijo no continúa con la profesión de la familia, por mencionar algunos ejemplos

Es por eso que es tan importante estar atentos a los intereses propios de cada niño, conocerlo para poder potenciar sus habilidades y preferencias, pero también tenemos el deber de presentarles las cosas que existen, ofrecerles alternativas porque ellos son chicos y no conocen todas las opciones para elegir en cuanto a deporte, juegos, actividades…

Es un trabajo fino, en el que la línea entre proponer y presionar es muy delgada. Nuestros hijos son individuos, no prolongaciones de nuestra persona, y aunque lo tengamos muy claro, es difícil “desligarse” de la persona que salió de nosotros y verla como un ser independiente, por más que repitamos “yo era igualita cuando chica”.