Literatura infantil: Niña bonita

bonita
por Andrea Uribe, @maillenca

Pese a todos los discursos prodiversidad, la población afroamericana sigue viviendo al margen en muchos países de Latinoamérica. De ahí, quizás, el deseo de Ana María Machado (una de las grandes de la literatura para infancia, ganadora del premio Hans Christian Andersen) de regalarnos esta historia protagonizada por un conejo de pelo blanco y una niña de piel negra a quien él llama “niña bonita”, y a quien desea, con todo su corazón, parecerse. Por supuesto, no lo logra. No obstante, consigue un arreglo mejor: se acepta y busca su propio camino.

El hecho de que uno de los personajes sea un animal que adquiere características humanas favorece la conexión con niños pequeños, a los que la narración les ofrece un lenguaje acorde (que no los subestima ni los excluye de la comprensión) e ilustraciones realistas que implican un desafío pues gran parte de los libros destinados a pequeños lectores se ilustran con imágenes que imitan el trazo infantil. La presencia de una frase que se repite (“niña bonita, niña bonita, ¿cuál es tu secreto para ser tan negrita?”) ayuda en la creación de una especie de rito lector. No es de extrañar que niños y niñas recuerden esta frase, la digan cuando aparece y pidan escuchar el cuento una y otra vez (¿les suena?). Mientras disfruten la lectura, todo bien.

Aun cuando las opciones se han ampliado y las Barbies han ajustado sus medidas para acercarse a la realidad de los cuerpos femeninos, lo cierto es que los patrones de belleza occidentales son bastante estrictos y muchas de nosotras no calzamos en ellos. Qué importante entonces es destacar otras bellezas: ojos achinados, caderas anchas, pelos enrulados o pieles negras, como la piel de la niña bonita. Es probable que, así, rodeadas de diversidad, nuestras niñas dejen de luchar por alcanzar un modelo inalcanzable y sufran menos. Más aún si consideramos que, fruto de la llegada de migrantes provenientes de República Dominicana, Haití y Colombia (que celebro), la población chilena está cambiando de color.

¿Estaremos pidiendo mucho a la literatura? No lo creo pues no son los autores, menos sus historias, los llamados a transmitir el valor de la diversidad humana a nuestros niños; somos los adultos (padres, profesores, cuidadores) quienes tenemos el deber de escoger imaginarios respetuosos y ofrecerles mundos amigables para crecer.

Niña bonita
Escrito por Ana María Machado e ilustrado por Rosana Faría
Ediciones Ekaré, 1994
$ 9.000 aprox.

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