¿Qué hacer ante una asfixia por inmersión?

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Uno de los mayores temores de la ansiada temporada de vacaciones es que algún niño sufra un accidente de ahogo o asfixia en el agua. La primera “arma” contra eso es enseñar a los niños a nadar a temprana edad, pero a veces hay accidentes que no le permiten al niño ni siquiera moverse, como traumatismos de cabeza y/o cuello al lanzarse en aguas poco profundas, en las que una posible lesión cerebral o medular podría impedirle mantenerse a flote.

“Hablar de verano es sinónimo de piscinas, playas, ríos y lagos, pero es en estos lugares donde se producen mayoritariamente las asfixias por inmersión, especialmente por una disminución del nivel de conciencia o imposibilidad de la víctima para nadar. En la mayoría de los casos se combinan las dos circunstancias”, dice Gonzalo Guzmán Roa, docente de la carrera de Enfermería de la Universidad del Pacífico, quien es además enfermero del Servicio de Urgencia del Hospital San José de Melipilla.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el European Resuscitation Council (ERC), hay 450 mil muertos al año por ahogamiento y se calculan 1,3 millones de vida perdidas al año. Horroroso.

En Chile la asfixia por inmersión es la tercera causa de muerte en menores de 14 años; el grupo etario más afectado es el de 9 a 18 años, con 41.7 %, seguido por los mayores de 25 años; la población infantil de 0 a 9 años representa el 6 % de los accidentados, siendo la edad promedio de 4 años; 7 de cada 10 accidentes que involucran a bañistas ocurren en lugares no habilitados; el 90% de los accidentes ocurre en playas, donde fallece el 4.2 % de los bañistas accidentados en ese lugar; y el horario de mayor incidencia de accidentes es entre las 16:00 y 21:00 horas. Estas cifras son entregadas por el Análisis Anual del Plan Nacional de Protección Civil en Playas y Balnearios, correspondiente al período 2015-2016 de la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante,

Qué hacer en estos casos? La Guía 2015 de la International Liaison Committee on Resuscitation (ILCOR), propone una cadena de supervivencia para el manejo del paciente que sufre asfixia por inmersión. Acá los consejos paso a paso según el enfermero y docente:

“Lo principal es prevenir la asfixia, por lo que se recomienda el uso de chalecos salvavidas, protecciones en piscinas u otro elemento que permita flotabilidad. Lo segundo es reconocer el peligro e identificar que la persona se está ahogando. Es en este momento cuando debe pedir ayuda a personal entrenado, activando el número de emergencia. Luego, entregar a la víctima elementos de flotación, si lo posee, ya sean salvavidas, boyas u otro elemento que permita a la persona afirmarse de él. Posteriormente retire a la persona del agua, siempre y cuando sea seguro para usted, y facilite que el paciente sea evaluado por personal entrenado.

Reconocer si el paciente está consciente o inconsciente pasa a ser fundamental para dirigir el manejo. Si está consciente, la persona se debe sacar del agua, poner en una superficie firme (suelo) y comenzar con maniobras de reanimación básica lo antes posible. Para la persona que está inconsciente, la reanimación dentro del agua tiene más posibilidades de éxito que arrastrar al ahogado a tierra, pero sólo es posible con un rescatista muy capacitado. Una vez en tierra, debe colocar a la persona de cúbito dorsal (boca arriba) con el tronco y la cabeza al mismo nivel.

Si está inconsciente, pero respira, se le debe colocar de cúbito lateral (de lado). Si no respira,  la respiración boca a boca es esencial”.

Si no hay respuesta, se asume que está en paro cardíaco y la persona debe ser sacada del agua con urgencia e iniciar la reanimación cardiopulmonar (RPC). El paro cardíaco por ahogamiento se debe principalmente a la falta de oxígeno. Por ello es importante que la RCP siga la secuencia tradicional, comenzando con 30 compresiones del tórax y continuando con dos respiraciones y 30 compresiones del tórax, hasta que aparezcan signos de vida, ojalá con dos personas entrenadas”.

El docente de Enfermería de la Universidad del Pacífico, Gonzalo Guzmán, dice que es importante tener en cuenta lo siguiente al momento de otorgar una reanimación de calidad:

• Ubicar a la persona en una posición correcta de acuerdo a su estado de conciencia.
• Iniciar inmediatamente la RCP básica.
• Ojalá realizar la reanimación cardiopulmonar entre dos personas.
• Dependiendo de la edad, calcular la presión o masaje en el tórax.
• Realizar las compresiones en el centro del tórax, permitiendo que éste se expanda en cada masaje o compresión torácica.
• Realizar el masaje con una frecuencia de al menos cien compresiones por minuto.
• No interrumpir las compresiones torácicas.
• Comprimir con una fuerza que permita hundir el tórax.
• En la respiración boca a boca, hacer dos ventilaciones por cada treinta compresiones.
• Trasladar al paciente a un servicio de urgencia lo más cercano posible.

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