Amigos: a veces buen ejemplo y a veces malo

por magdalena

Desde que mis hijas empezaron a relacionarse con otro niños, pero sobre todo desde que la mayor entró al colegio, tuve que empezar a lidiar con eso de “por qué mi amiga sí y yo no?” y es una lata!

Antes de esta etapa los niños no cuestionan mucho las decisiones de los padres, a lo más las desafían o desobedecen, pero en general no piden muchas explicaciones, eso hasta que descubren que hay otros niños, que tienen otros papás que toman otras decisiones respecto de lo que ellos deben o no deben hacer y ahí la cosa se complica.

Hace poco tuve que convencer a mi hija de que el ratón de los dientes de nuestra casa no regalaba muñecas ni otro juguetes, porque resulta que a sus amiguitas les habían llegado tremendos regalos cuando perdieron sus primeros dientes, y yo no tenía pensado que esta ocasión fuera otro momento más de consumismo. El ratón de nuestra casa trae monedas de chocolate y a veces una que otra moneda real, nada más. Y le expliqué que así había sido por generaciones en nuestra casa y que lo mismo había recibido yo, su abuela, etc. Lo bueno es que pareció aceptar la idea, pero ya el sólo hecho de tener que inventar algo frente a la comparación con los compañeros me dio bastante lata.

Algo parecido ha sucedido con las celebraciones de cumpleaños. Los niños piden juegos inflables, animadores y hasta magos, porque ven que es lo que sus amigos tienen y no quieren ser menos. Por suerte en el colegio nos pidieron austeridad en este tema, así que es de esperar que los papás cumplan.

Me imagino que la cosa se pone cada vez peor cuando comienzan a pedir permisos. Para ir a un cumpleaños, para ver un determinado programa de tv, para comer un alimento que está restringido. Recuerdo que cuando yo era chica algunas mamás se pusieron de acuerdo para censurar ciertos programas de TV, el problema es que después alguna mamá cedía y ahí todo el sistema fallaba.

Lo bacán, es que por otro lado los amigos a veces los incitan a hacer cosas que antes no hubieran hecho (cosas buenas, claro), como por ejemplo probar algún alimento que no les tincaba – hace unos días mi hija me pidió llevar pan con miel, igual que una amiga – o superar un miedo, como subirse a ese columpio al que le tenían pánico.

Lo genial es comenzar a ver cómo a los 4, 5 o 6 años los amigos comienzan a ser un agente tan importante dentro de la conducta de nuestros hijos, lo que por un lado es maravilloso y al mismo tiempo da un poco de nervios. O no les pasa algo parecido?

Link foto: rabiem22

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