El niño mordedor y el niño mordido
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por magdalena
Seguramente todos alguna vez tendremos que enfrentarnos a una tía del jardín o del colegio que nos dirá que nuestro adorado hijo tiene una herida porque lo mordieron o no dirá que él o ella mordió a otro niño.
La primera vez que me pasó me dio pena y un poco de rabia, pero no es que me volviera loca ni nada. A mi hija la había mordido su mejor amigo del jardín y no había mucho más que hacer. La mamá de él se disculpó mil veces, la pobre se sentía pésimo y yo no quise hacer que se sintiera peor.
Ahí me puse a pensar, si esta situación es inevitable, qué prefería yo, que fuera ella la mordida o la mordedora – pensando en que esta situación se podía extrapolar a diferentes aspectos de la vida – y creo que finalmente prefiero tener que enseñarle a defenderse o a evitar situaciones conflictivas a tener que lograr que no agreda a sus amigos. Pienso que esto último es más difícil de enseñar y es lo que me está tocando con la menor, que tiene una obsesión loca por morder a quien se le cruce por delante. Ahora soy yo la mamá que se deshace en disculpas y se complica entera.