La obsesión por buscar el parecido
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por Lena
Basta que nazca una guagua para que todos empiecen a buscar similitudes con el papá, la mamá, los hermanos, la abuela y hasta la tía lejana. Que tiene los ojos por el lado paterno o la frente por el materno, que la nariz es igual a la de su padrino, etc, etc. Incluso a veces no es necesario que haya nacido, pues ya en la ecografía le empiezan a encontrar parecidos.
Yo nunca he enganchado mucho con eso porque me cuesta encontrar parecidos. Claramente hay veces que es evidente y hasta divertido ver guaguas que son la copia de sus papás, pero cuando la cosa no es tan clara y comienzan a analizar la cara de los niños parte por parte lo encuentro una lata. Me ha pasado con mi hija, que al parecer es bastante mezclada entre mi marido y yo, y comienzan a mirarla y mirarla sin decidirse. La gente cercana a él la encuentra totalmente igual al papá y normalmente mis amigos la encuentran más parecida a mí, o sea no hay consenso.
No sé a qué se deberá esta obsesión, tal vez tiene que ver con una cosa de identidad y de reconocerse en el otro, pero yo encuentro que está demasiado sobrevalorada. Qué importa si sacaron sus rasgos de un pariente lejano y no se parece a ninguno de los dos.