(Casi) nunca llegamos a la hora
Ya sabrán que soy un poco maniática para algunas cosas, muy fan de los horarios y con algunas épocas de locura de madre. Pero me he relajado, sobre todo con el tema de las salidas a la hora. Cuando tenemos que salir a alguna hora específica para llegar a otra hora específica a alguna parte, no hay forma de lograrlo. Siempre existen esos acontecimientos inesperados que hacen que el tiempo vuele, y que uno no alcance a terminar todo como pretendía y lleguemos definitivamente tarde. Me refiero a nada muy comprometedor como una reunión de pega o una hora al doctor. Sino más bien a las juntas de fin de semana, a los almuerzos familiares, etc.
Desde que despierto, más o menos calculo los tiempos que cada actividad requiere para llegar a la hora pactada a cada lugar, pero aparecen esas eventualidades tan difíciles de controlar: Que los niños más chicos se metan a la cama del mayor y la deshagan, que se den vuelta el vaso de agua, que metan las manos al wc, que se caiga una cortina…
Me pasan esas cosas -a veces- y son cosas que yo necesito resolver antes de partir. Mi chico que es bastantisimo más relajado que yo, no se estresa ni se apura más de la cuenta. Resuelve, atina y sigue. Yo alego, me apesto y también sigo.
Aunque cada día es menos, los niños están más grandes, uno se va acostumbrando, es más fácil coordinar ya manejas mejor a cada uno de los niños y la factibilidad de solucionar problemas aumenta considerablemente. Sin embargo aún llegamos casi siempre al final de grupo, cuando la cosa ya empezó, cuando ya no somos los primeros. Tema que a estas alturas me tiene sin cuidado.
