¿Y todos comemos lo mismo?

por Natalia Adauy*

Leyendo el post de lo dificil que era armar un menú igual para toda la familia, es que encontré buena idea hablar un poco sobre el conflicto que esto conlleva en el entorno familiar. Es importante que cuando los niños empiezan a comer más sólido – 2 años aprox – se incorporen a la alimentación común, pero es importante tener en cuenta que no deben comer lo mismo que come un adulto, tanto en calidad como en cantidad.

Aunque a ellos les pueda gustar, no se recomienda que coman frituras o comida chatarra a esta edad, ya que sus organismos aún no están listos para procesar tal cantidad de grasas saturadas, pudiendo favorecer enfermedades. Tampoco se recomienda que consuman alimentos altos en azúcar, tomen té, café o bebidas con gas, esto los puede volver más hiperactivos y el gas los hincha y molesta.

Es por eso que debemos tener un menú saludable para toda la familia, libre de frituras, comida chatarra y alimentos muy altos en azúcar. Es importante tener 5 comidas diarias – desayuno, colación, almuerzo, once, comida -, y más importante no saltarse la comida porque es una hora en la que podemos agregar las verduras y frutas para completar los requerimientos de vitaminas y
minerales. Además es de vital importancia respetar los horarios. No nos olvidemos que estamos creando sus hábitos de adulto, y por lo tanto nos hace responsables de sus elecciones a futuro. Si les enseñamos a escoger bien desde chicos, estamos asegurando una buena nutrición de grandes.

A los niños les puede no gustar algo de chicos y luego de grandes les gusta, por lo tanto si tu hijo no come alguna verdura o alimento en particular, luego de que ya lo ha probado en variadas ocasiones, no lo obligues a comer y reemplaza este por otro alimento parecido. Pero si tu hijo es selectivo para comer, es importante que se le obligue a comer de todo, aunque sea dificil.

El mayor problema a esta edad parecieran ser las verduras, por eso es aconsejable incorporar las ensaladas en almuerzo y comida, de manera divertida, con colores llamativos y cortes novedosos. Se pueden hacer caritas: con pelo de lechuga, ojos de zanahoria y boca de palta por ejemplo. Si a tu hijo no le gustan las ensaladas, puedes incorporar las verduras en el plato de fondo, en
guisos de verduras, carbonadas, tortillas, y menos común en quiches de verduras o en las salsas de tallarines.

Elije alimentos de facil preparación y blandos para que todos puedan comer lo mismo y no se creen diferencias ni se sienta especial el niño. Acuerdate que las frituras a tí tampoco te hacen bien, asique si puedes evitarlas, hazlo! Será un cambio para toda la familia y todos se ayudarán.

*Nutricionista titulada de la Universidad Mayor

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